Narrado por Brienna
Salí de la tienda un poco antes de las cinco. El aire estaba frío y el cielo ya se oscurecía temprano, como siempre en esta época.
Necesitaba comprar algunas cosas básicas: leche, pan, algo de fruta. El supermercado estaba a solo tres calles, nada que no pudiera hacer caminando. Cargaba la bolsa reutilizable colgada del hombro y avancé por la acera principal del pueblo.
Desde el principio sentí algo raro. Un coche negro, grande, con los cristales tintados, pasó despacio a mi