Narrado por Brienna
Me sequé las lágrimas con el dorso de la mano, el cuerpo aún temblando por los sollozos que me habían dejado la garganta en carne viva, y me obligué a levantarme de la cama, sintiendo el suelo frío bajo mis pies descalzos; el mundo seguía girando, aunque el mío se hubiera detenido de golpe.
El miedo aún me apretaba el pecho, un nudo que no se deshacía, pero mientras recogía mi ropa esparcida por la habitación, con movimientos lentos y mecánicos, empecé a pensar en lo que iba a hacer, en las opciones que me quedaban en este desastre que Lucan había dejado atrás.
Podía ceder, aceptar que ahora estaba a merced de un alfa, esa idea que tanto me había acechado en mi vida, rondándome en las noches solitarias cuando los supresores fallaban un poco y el instinto omega susurraba que necesitaba a alguien más fuerte, alguien que me reclamara y me protegiera, pero ahora se convertía en mi peor pesadilla, en una jaula donde yo sería la que cocina, la que espera en casa mient