Narrado por Brienna.
El vehículo se detuvo con un crujido de neumáticos sobre la grava helada de la carretera lateral, el motor ronroneando bajo como un animal al acecho, y yo me quedé quieta detrás del tronco caído, el corazón latiéndome tan fuerte en el pecho que pensé que lo oirían desde dentro del coche.
Habían pasado horas desde la llamada a Mara, el miedo royéndome el estómago como un hambre constante, pero ahora que llegaba el rescate, o lo que se suponía que era el rescate, el pánico se