En otro condado del país, un anciano disfrutaba de la tranquilidad de su establo, observando el elegante trote de sus caballos. La paz del momento se rompió de golpe cuando una voz fuerte irrumpió en el silencio.
—¡Abuelo, mira esto! —exclamó su nieto, extendiéndole el teléfono.
El anciano tomó el dispositivo y fijó la vista en la pantalla. Era la entrevista de Dante, donde revelaba la identidad de su esposa. Su expresión se endureció al alzar la mirada hacia su nieto.
—Abuelo, ese hombre pront