Al día siguiente, Ava despertó lentamente, sintiéndose reconfortada en los fuertes brazos de su esposo, ella con los ojos cerrados soltó un suspiro cargado de placer seguido de una sonrisa y se estiró sensualmente sobre él. Luego abrió los ojos y lo encontró observándola con una sonrisa tierna en los labios. A ella le dio vergüenza tan solo imaginar la escena que hizo, pasó por su mente. «¿Qué debo decir? Ay dios mío porque fui tan débil y cedi tan rápido, pero no puedo negar que me gusto demas