Ava estaba en la cocina pelando papas cuando sonó el teléfono. Inquieta, soltó el cuchillo y estiró la mano para tomarlo del mesón donde reposaba. Al ver en la pantalla que era su hermana, su rostro se desencajó. Tenía las esperanzas de que fuera Dante. Con un suspiro, aceptó la llamada y contestó:
—¿Cómo está la hermanita más linda del mundo?
—¡Hermanita, pero bien que te lo tenías guardado, eh! ¿Casarte con un multimillonario? —exclamó Olivia sin siquiera saludar—. Eso sí que será un golpe du