Alan se separó de los labios de Olivia, agitado, apoyó su frente contra la de ella. Con la voz entrecortada, susurró:
—Nunca me cansaré de besar tus labios, mi niña. Serás mi perdición. Mejor me voy, o no podré contener las ganas de hacerte mía. Y luego vendrán los reclamos de Dexter.
Olivia, bajo la cabeza avergonzada por lo que iba a decir.
—No te vayas, quiero que seas mi primera vez con un hombre.
Alan levanto su barbilla para buscar su mirada y le preguntó.
—¿Estás segura de que quieres ha