Sofía no se movió ni apartó la mirada. Observó cada una de sus facciones, su cuerpo rígido y la forma en que sus dedos se aferraban a los bordes de la mesa.
—Necesitaba entenderte —dijo con sinceridad—. Quiero ayudarte a sobrellevar tu sufrimiento y hacerte ver que no tuviste la culpa de su muerte—. Sus palabras cargadas de comprensión y empatía, flotaron en el aire—. Tú no podías adivinar que ella se subiría a un auto con unos desconocidos. Fue injusto lo que le pasó, pero fue su decisión.
Dex