El sonido de la puerta cerrándose resonó suavemente detrás de ellos. Sofía sintió su respiración entrecortada, su corazón desbocado mientras sus dedos se aferraban a la nuca de él, buscando más.
Dexter apoyó su frente contra la de ella, su pecho subiendo y bajando con rapidez.
—No tienes idea de lo que provocas en mí —susurró, con su voz ronca, cargada de emoción y deseo.
Sofía sonrió con dulzura, acariciando su rostro con la yema de los dedos.
—Entonces, demuéstramelo.
Dexter dio dos zancadas