Mundo ficciónIniciar sesiónAdrien.
No sé muchos detalles sobre las personas que me engendraron, y quizá por eso nunca aprendí a llamarlos padres. Él, el hombre que puso mi existencia en marcha, era un coleccionista de cuerpos y promesas rotas. Vivía casado con la hermana de mi madre, Angie. Pero también tenía dos hijos con esa “tía”, además… uno con mi abuela. Sí, su suegra. Otros seis más esparcidos entre las vecinas







