Sofía estaba desayunando, revisó su celular, eran las 9 de la mañana, debía de darse prisa, tomó un sorbo de café.
Su esposo se acercó y le dio un beso en los labios.
—Date prisa, mi amor, o llegaremos tarde.
Se levantó de su asiento y tomó su bolso rápidamente. El juicio daría inicio en media hora aproximadamente, no quería llegar tarde por ningún motivo.
Esa mañana había recibido la llamada de su abogado. El hombre que estaba seguro de que ese día sería decisivo, ganaría el caso.
Llamó a G