Darío parecía estar muy feliz con su nueva esposa, ella no había significado nada en su vida, una lágrima rebelde rodó por su mejilla.
La limpio rápidamente, él no merecía ninguna de sus lágrimas.
—Así es Darío, nunca le importaste, solo te utilizo. Para él solo existe Sofía, realmente fue muy cruel al haberte abandonado de esa manera, solo por un maldito capricho —habló la persona a su lado.
—Después de todo lo que le entregué, me pago de esta manera.
—Tú sabes qué hacer, te quedarás lloran