—Puedo saber qué le hacen a mi novia.
La voz de otro hombre llamó la atención de los presentes; los matones de Pablo se giraron.
Observaron a Andrew de pie a unos metros de ellos, su mirada fría y rostro serio hicieron a los hombres retroceder.
Conocían el temperamento del joven Allen; era un hombre de pocas palabras.
—Es enemiga de su hermano, acaso no lo sabe.
—Eso no me importa, es mi novia. Si le tocan un solo cabello más, están muertos, me escuchan.
Los hombres observaron a los guardaes