Rubén tomó su celular y decidió llamar a su hijo para advertirle lo que sucedía en su ausencia. Las cosas podían tornarse más oscuras con el pasar de los días.
Después de un par de segundos escucho la voz adormilada de su hijo.
—¿Papá, que sucede? Es mi luna de miel, se supone que debo de estar alejado del trabajo.
—Sofía y Darío están en la mansión, le contaron todo a tu abuelo.
Pablo se preocupó al escuchar las palabras de su padre, esa maldita zorra se había atrevido a ir a hablar con su