Gabriela observó a su prima subir las escaleras como si estuviera loca, ¿acaso algo malo había sucedido?
Decidió seguirla, acaso el abuelo había sido duro con ella, o la familia Allen la había tratado mal.
Llamó a la puerta de su amiga, y segundos después la observó abrir la puerta. Tenía la carita roja como un tomate; parecía avergonzada.
—¿Qué sucedió?
—Soy una tonta.
Gabriela sintió más curiosidad, acaso se había vuelto loca o algo parecido, acaso era contagioso, ya que Darío parecía confun