Continuó avanzando, era un callejón sin salida. Él conocía muy bien el lugar, su antigua vida lo requería así.
—No tienes a dónde escapar, deberías salir de tu escondite y darme la información que necesito —habló mientras caminaba lentamente.
Escuchó pasos alejándose, una sonrisa asomó en sus labios, disparó dos veces al aire.
Escuchó cómo se detuvo en seco, dobló a la izquierda y observó al hombre, tenía una mano en el abdomen.
—Piensas decirme lo que necesito.
—Si te lo digo, estoy muerto. Si