Pablo salió de la ducha con una toalla enredada en su cintura. Observó a Linda vestirse, no podía negar que la mujer era realmente hermosa.
Cómo su tío había podido dejar escapar algo como eso, Darío era un completo imbécil.
—Ten cuidado, hay muchos policías rondando la ciudad.
—No deberías de preocuparte por mí, estaré bien. Tu esposa debe de estar molesta, se encuentra en una celda esperando ser rescatada por su príncipe —habló en modo de burla.
—Ella estará bien, debe de estar enojada, pero