Sofía despertó con un dolor agudo en el vientre, eran las dos de la madrugada.
Se levantó de la cama lentamente, sentía que le estaban desgarrando algo por dentro.
Avanzó lentamente por los pasillos, de seguro Darío estaba en la planta baja.
Grito el nombre de su esposo, en cuestión de segundos él estaba junto a ella, le miraba con preocupación.
—¿Sofía, estás bien?
—Duele mucho, tengo miedo —murmuró —el bebé.
Darío se acercó y levantó a la mujer en sus brazos, y salió prácticamente corriendo