Darío estaba cenando junto a su esposa cuando recibió la noticia del accidente de su hermana, salió prácticamente corriendo de la mansión y se dirigió al hospital.
Sus manos temblaban, su garganta estaba seca, su corazón latía con fuerza, tenía miedo, ya había perdido a una hermana en el pasado.
No soportaría perder a otra, su respiración se volvía cada vez más dificultosa.
Avanzó por los pasillos rápidamente, se detuvo en la sala de espera, observó a su padre y los demás familiares.
Tomo asie