Tres semanas después.
Sofía se removió incómoda, sentía que los párpados le pasaban.
Abrió los ojos de golpe al recordar fracciones de lo sucedido, y se llevó las manos al pecho, angustiosa.
¿Dónde estaba? ¿Qué hacía allí? Se levantó aterrada.
Él iba a matarla, la quería muerta, sentía que el oxígeno no llegaba a sus pulmones
Intento caminar, pero le fue imposible; casi terminó en el suelo.
Todo su cuerpo palpitaba de dolor, tenía moretones horribles en su piel.
Su respirac