Un grito ahogado y desgarrador abandonó los labios de la joven.
El doctor y mejor amigo de Darío estaba en la puerta.
Observo a la joven perder el conocimiento y terminar en el suelo.
—¿Qué fue lo que le hiciste? —preguntó Carlo, molesto.
Darío pensaba que su amigo era un hombre sentimental, él era todo lo contrario.
—Le dije la verdad, acaso es un delito.
Carlo se acercó a la joven y la levantó del suelo con delicadeza y la colocó en la cama.
Tomo el periódico que estaba e