Sofía ingresó al restaurante, observó a su tía ocupando una de las mesas; había llegado unos minutos tarde.
Se acercó y tomó asiento, la mujer la miró de pies a cabeza con desprecio.
—Piensas que puedes amenazar a mi familia, y hacer lo que te da la gana, simplemente porque estás casada con el imbécil de Darío.
—Tranquila, tía, al parecer estás muy molesta y la que debiera de estar enojada soy yo —respondió con tranquilidad —¿Ahora dime qué es lo que pretendes con esta cita?
La mujer le mostró