Darío salió del hospital, respiro profundamente, iba a subir a su auto cuando escucho que alguien pronunció su nombre.
Se giró y observó a Linda. La mujer lo miraba con una sonrisa, hacía mucho no la veía, pero lucía completamente diferente. Su cabello estaba tenido de un hermoso color rojo, que le quedaba bien a lo pálida de su piel.
Incluso se veía más delgada, pero no entendía que hacía allí a esas horas de la noche.
—Salía del hospital cuando por casualidad te miré. Es bueno verte, tenía