El peso del agua y las verdades sumergidas
El agua de la piscina se cerró sobre los cuerpos de los tres, quebrando el reflejo turquesa en mil pedazos de espuma y agitación. Desde el borde, Irma contempló la escena con los puños tan apretados que sus uñas acrílicas se enterraron con saña en las palmas de sus manos. Su rostro, iluminado por los focos subacuáticos, era una máscara de absoluta frustración. No solo no había logrado humillar a la secretaria de manera definitiva, sino que había provoc