El nudo en la garganta
El silencio que siguió a la revelación de Irma fue casi sepulcral. Adrián la observó detenidamente, analizando cada facción, buscando en ese rostro familiar algún rastro de la mística y la pasión salvaje que lo había consumido durante la última semana. Las piezas encajaban con una precisión quirúrgica, pero en su fuero interno, una extraña disonancia seguía vibrando.
—Irma... —pronunció Adrián, con la voz grave y pastosa—. Samuel te lo contó todo, ¿verdad?
Ella soltó un s