Alessia Vittoria Bellerose
Seis meses después, el mar ya no me recuerda el secuestro. Al principio sí. Durante semanas, cada vez que escuchaba las olas, veía el barco, el humo, la mano cubriéndome la boca, Dante gritando mi nombre desde el muelle. Me despertaba con el corazón acelerado, buscando ataduras en mis muñecas, buscando una voz que mi memoria todavía estaba aprendiendo a recuperar.
Pero el tiempo, cuando viene acompañado de amor y no de silencio, también sabe curar.
No cura perfecto. N