Dante Salvatore Valcárcel
La mansión Bellerose huele a dinero viejo, flores frescas y mentiras familiares. Entro con Alessia tomada de mi mano, Rocco detrás de nosotros y dos de mis hombres cubriendo la entrada. No hemos encontrado lo que vinimos a buscar. El despacho de Rafael estaba limpio. Demasiado limpio. Sin grabaciones, sin pistas, sin la frase que abre Custodia Negra.
Alguien llegó antes. Y eso me obliga a tomar una decisión que no me gusta.
—Nos quedamos aquí —ordeno.
Alessia se gira h