VERONICA
Me tomó de la mano y me condujo a una habitación que me dejó sin aliento. Era enorme, con una cama que parecía un trono y un clóset que ocupaba toda una pared. Me sentí como si hubiera entrado en un palacio.
—Esta será tu habitación cuando vengas a quedarte conmigo —dijo Bruno, sonriendo.
No entendía muy bien como funcionaba y aunque sabía que el amo no dormía con su sumisa, nunca entendía por qué. En los libros no es que lo expliquen mucho.
—¿No vas a dormir conmigo? —pregunté.
Bruno