VERONICA
Me acuerdo de aquella noche en que me encontraba frente a mi armario, rodeada de vestidos que parecían gritarme desde la perchera. Rojo, negro, blanco... cada uno era una opción que me hacía sentir de manera diferente. Quería verse atrevida, sensual, no tan inocente. Quería impresionar a Bruno, hacer que se diera cuenta de que yo era una mujer que valía la pena.
Me probé varios vestidos, pero no podía evitar sentirme sola y triste. Antes, podía llamar a mis amigas y pedirles su opinión