Mujer prohibida: 7. Cristóbal está decidido a hablar con las familias de ambos
— Mía, ¿estás bien? — preguntó Cristóbal, de pronto preocupado por la forma en la que temblaba.
Se alejó un poco para poder mirarla. Tenía los ojos inundados de lágrimas.
— Joder, Mía, lo siento, no quise… — iba a salir de su interior, pero ella lo detuvo.
— No, por favor, solo… me duele un poco, pero es normal, ¿no?
Cristóbal asintió.
— Las primeras veces se sentirán así, pero pasará de a poco, ¿vale?
Más tranquila, Mía asintió, y cerró los ojos, abrazada a él.
Cristóbal se comportó a la