Mujer prohibida: 28. Un beso hechizante y... un trágico accidente
Llamó a la única persona que podía ayudarlo en ese momento. Su madre.
— Cariño, tranquilízate. Dices que no has logrado bajarla con nada, ¿verdad?
— No, probé con paños húmedos y ya hice que tomara una pastilla, pero sigue igual.
— ¿Está consciente?
— No, a veces murmura, pero es todo.
— De acuerdo, escúchame bien. Prepara la tina con agua y asegúrate de tenerla allí por el tiempo que sea necesario. La fiebre debería comenzar a ceder mientras para la lluvia. Luego la llevarás al hospital en el p