Mujer prohibida: 23. ¡¿¿En dónde está mi mujer?!
— Dios, Mía, ¿estás segura? Pero… la tía Emma y el tío Matías…
— Lo entenderán, pero es lo que necesito ahora, por favor. Te lo suplico.
— Ah, Mía, sabes que no me tienes que suplicar nada. Eres mi mejor amiga desde que éramos niñas, por supuesto que te ayudaré. Sobre todo, si el tonto de mi hermano te ha lastimado a ti y a mi sobrino. Lo arreglaré todo, iré a tu casa y te avisaré cuando lo tenga listo, ¿vale? ¿Quieres que vaya por ti?
— No. Sé de una persona que puede llevarme al aeropuerto.
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