Mujer prohibida: 22. ¿Tan rápido me olvidaste?
En cuanto Cristóbal entró a la habitación, encontró a Mía con la mirada perdida en la ventana. Llovía.
Ella alzó el rostro tan pronto advirtió su presencia, y por un segundo, se quedó sin aliento.
— ¿Cristóbal? — musitó, incrédula — ¿Qué estás haciendo aquí?
— Vine en cuanto me enteré de lo que pasó. El doctor ha dicho que fue solo un susto, pero necesitaba saber si… de verdad te encontrabas bien — aquellos perfectos ojos atormentados lo tenían prendado.
Mía bajó la mirada y jugó con sus dedos.