56. El corazón de Amelia ya no resiste mas
— Amelia va a estar feliz — le dijo Cristóbal a su madre —. Ella es la razón por la que estoy aquí. Me ha hecho recapacitar y abrir los ojos — tomó sus manos entre las suyas —. Toda mi vida crecí queriéndote como a una madre, y nada hará que te vea de otra forma. Eres mi madre, Brazilia.
Para ese punto, lágrimas de felicidad empañaban la vista de la buena y bondadosa mujer.
— Ah, Cristóbal…
— No, a partir de ahora soy… hijo.
Los dos rieron, emocionados. Brazilia alzó la mano y le acarició la mej