LANZARSE DEL PRECIPICIO
Las siguientes semanas fueron caóticas.
El atractivo heredero, Barbaren, puso en práctica varias tácticas para tratar de llamar la atención de la chica, pero sin llegar a ser el hombre comprometido y formal, que ella buscaba.
Primero se mostró indiferente. Estaba dolido por su rechazo, así que decidió torturarla con látigo de su desprecio, sin embargo, no funcionó.
Luego vino la faceta del Abner “el responsable”, siguiendo estrictamente todo lo que se le pedía, sin pone