Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 15: Conclusiones precipitadas.
Ya en la habitación, un calor abrasador recorría las venas de Angus, una llamarada abrasadora que le ahogaba el aire de los pulmones.
La necesidad de alivio era palpable, urgente, como si su vida dependiera de ello. Entonces, la suavidad del cuerpo de ella le rozó, como un pétalo en una tormenta, y su aroma, una embriagadora mezcla de jazmín y algo salvaje, que deshizo el último hilo de contención que le quedaba.
Con manos frenéticas, desgarró su ropa. El pensamiento le abandonó; sólo el impul