CAPÍTULO 10. Tres centímetros de control absoluto
Lauren sentía la adrenalina derraparle en las venas como una moto de carreras. Los dedos de Mark recorrieron sus pechos sobre el brasier, acariciando la piel desnuda, bajando a su vientre… hasta encontrarse con el borde de aquellas bragas negras y tirar hacia arriba. La tela rozó su sexo con fuerza y Lauren ahogó un grito porque la sensación era abrumadora, pero un segundo tirón y todo lo que escuchó fue la tela rasgarse.
Había una anticipación más oscura en el aire, como si Mark hubiera decidi