KATIA VEGA
Seguí sus instrucciones al pie de la letra, escuché con atención cada una de sus lecciones y en un par de horas todo el papeleo estaba en orden, había descartado ofertas que parecían una trampa para la empresa y me quedé con los mejores tratos. Envíe los correos electrónicos pertinentes y la situación parecía bajo control. A su lado todo lucía más fácil.
Lo acompañé hasta su habitación y curé sus manos con cuidado de no lastimarlo más. Las ampollas reventadas ahora sangraban. Sus m