Mundo ficciónIniciar sesiónKATIA VEGA
Llegué a la casa de Marcos, Silvia me recibió con cortesía. Mi disfraz era tan perfecto que ni siquiera ella me reconocía. Acomodé todo en el despacho y esperé paciente. Cuando la puerta se abrió, giré para poder ver a Marcos, con ese gesto frío. Conteniendo su malhumor, se dejó caer en una de las sillas frente a mí.







