Mundo ficciónIniciar sesiónMARCOS SAAVEDRA
Llegué cargado de determinación al despacho. Sabía que esa mujer ya estaba ahí, esperándome, pululando entre mis cosas. Abrí la puerta y me la encontré como siempre, tan misteriosa, frente a la ventana, viendo el jardín con atención. Giró sobre sus talones y me sonrió de medio lado, con la mano extendida me pidió que me sentara mientras el







