KATIA VEGA
Me levanté tarde, aun así, me apresuré, dispuesta a preparar el desayuno. Emilia ya no estaba en su habitación y me preocupaba que mi retraso molestara aún más a Marcos. Cuando llegué hasta el comedor, me quedé congelada.
Marcos desayunaba tranquilamente junto a Emilia y, al lado de Emilia, atendiéndola con devoción y aparente cariño, Ivonne Esquivel.
—Buenos días, señora Saavedra. Espero que no haya agarrado un resfriado después de lo de anoche —dijo Ivonne con una sonrisa ampli