LISA GALINDO
Llegué al edificio de Desarrollo Integral de la Familia. Si durante el día no fueron capaces de darle informes a Arturo, entonces yo encontraría respuestas de noche.
Con mi cámara colgando del cuello, mis guantes de vinil negros y mi cabello escondido debajo de la capucha de mi sudadera, me acerqué a hurtadillas, esquivando a los guardias de seguridad. Rodeé el edificio y cubrí los lentes de las cámaras con pintura negra antes de comenzar a trepar por la pared, agarrándome de cada