ANTONIO LARREA
Mientras salía de ese orfanato con la niña en brazos, me pasaron muchas cosas por la mente como: ¿por qué había militares custodiando un lugar así? Creo que era obvio y no pude más que sonreír. Aunque había perdido hombres, cada uniformado fue reducido. Su trampa no había servido y se me hacía ruin que usaran a Emilia como señuelo, eso hablaba de su desesperación por atraparme o su antipatía hacia una niña que podía resultar herida. ¿Quién decía que no éramos iguales esos defenso