Mundo ficciónIniciar sesiónANTONIO LARREA
Cerré mis ojos e inhalé del ambiente la pólvora mientras el silencio se hacía cada vez más profundo.
—¡Wao! —exclamó Emilia asombrada, viendo la lata en el suelo—. ¡Fue como en esas películas de vaqueros que le gustan tanto a Samuel!
No pude hacerle







