La celda en la cual Kamill fue trasladado era más fría y oscura que la anterior, aquella mañana Kamill estaba sentado en aquella oscura celda, la fría piedra mordía su piel como si intentara recordarle el peso de su cautiverio. Cada golpe y moretón palpitaba, pero el dolor físico era un murmullo distante en comparación con el grito ensordecedor que resonaba en su pecho. Lilith. Su nombre se desplegaba en su mente como el eco de una canción que había perdido su melodía.
El recuerdo de su sonris