El día había amanecido gris, como si el cielo mismo compartiera el peso que Lilith llevaba en su corazón, después de escuchar que estaba embarazada su madre le había inyectado un tranquilizante, Lilith no podía evitar entonces el sueño la había acogido, pero el tranquilizante no duro mucho para ella.
La habitación estaba llena de sombras, largas y pesadas, como si el aire mismo llevara el peso de los secretos que albergaban. Lilith se arrodilló frente a su madre, sus manos temblando al aferrars