El timbre sonaba y sonaba, pero Lilith las ignoraba ella seguía en aquel frío piso de mármol, abrazada por el vacío de su alma, un dolor reside, un eco de la ausencia, que no cesa, ella estaba con el corazón roto, alma destrozada, sola en la oscuridad, sin su presencia, ella se abraza a sí misma sin la esperanza de que esto nada más sea una pesadilla.
Sus lágrimas inocentes, como gotas de lluvia, cayendo sin cesar, en la noche sin estrella, el dolor la consume, como un fuego que arde y en aquel