RUSIA
— ¡Carajo! Cuanto dolor — Kamill se lleva las manos hasta la cabeza, abrir los ojos era un calvario, realiza pequeños movimientos hasta que, consigue enfocar correctamente sus cejas se fruncen al percatarse de que no conoce aquel lugar, la decoración de la habitación era oscura, claro que le gustaba el negro, pero no tenía tan malos gustos, el chico se coloca de pie — ¿Lilith? — En lo primero que Kamill piensa es en ella, entonces el recuerdo de las palabras de su madre lo golpean con fue