Lilith había suspirado, definitivamente su vida se había convertido en un caos, tal y como era en Asunción, el vehículo había caído en total silencio la avenida ya les había dado la bienvenida.
— ¿A la Residencia? —. Pregunta Kamill sacando de sus pensamientos a la chica.
— ¿Eh?
— Pareces tonta, ¿te llevo a la Residencia?
— Lo siento, sí, por favor —. Responde ella con vergüenza, al observar las manos de Kamill en el volante se sonroja al recordar las mismas manos recorriendo su espalda, de in