-XXV-

La calidez del astro rey le daba de pleno provocándole seguir en una especie de estado de letargo pero con consciencia a lo que le rodeaba. Y fue entonces cuando notó su caricia. Una tímida y dulce caricia hecha por unas suaves yemas que se deslizaron, sutilmente, hacia sus labios...y que los acarició con ternura. Despacio, Keerd comenzó a abrir los ojos hasta que se topó con el rostro del castaño.

-Mo ghrà- fue lo primero que dijo al mismo tiempo que asió de la mejilla, lentamente, a D

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